domingo, 4 de septiembre de 2016

Sístole y diástole

Me inspira tu inspiracion
tu espiración, tu sonido, tu compás
el descompás que te causa
el invisible código de mi caos,
que la marea la mueven tus dedos
y las olas rompen contra mi,
contra todo el metal de mis barreras y,
créeme, a veces las deshaces.

Quiero orbitarte como la luna,
recortar años luz con tu boca
apagarme como un sol que se extingue en descontrol.
Quiero no irme nunca
pero nunca

y si arañas algo, que sean mis raíces, que supliques repetir partida a este juego sin norma
me suavizas, me hipnotizas, me transportas, me das forma...

Inciensos y excesos
infiernos a besos 
tenerte ardiendo, besar tus abismos,
hacerte en círculos
deshacerme, morirme de hambre
fundirte mis manos
buscando la voz que secuestras,
desmontar tus eufemismos
y que escales mis cuestas.


cenarnos en clave de do-mingos flotando sin nubes
en saliva y prisas
en serenatas en mis balcones
en los silencios de tu risa
(...)
y comer
y cenar y volver a cenar sin parar
hasta que esas prisas se agoten,
se disipen, vuelen
y la pausa sea en lo último que quiera pensar.


me quiero muda, ciega y sorda y a ti buceando en mi.

sábado, 4 de julio de 2015

Coucher de soleil

Mi hora del día favorita es aquella en la que se puede retar al sol mirándole directamente a los ojos, sin ser cegado por su calor. Aquella en la que la escala cromática olvida al verde a la hora de tintar el cielo, haciendo que se den la mano azul y naranja melocotón. Es aquella que todo el mundo llama atardecer, pero en especial es ese preciso instante en el que el sol, rojo de la vergüenza, se atreve a besar el horizonte con sus  curvos labios, decidiendo no pensar en si algo saldrá mal, al fin y al cabo, volverá a salir mañana.


viernes, 22 de mayo de 2015

Constelación de aries

"Alguien siguió tus lunares por el cielo en sus noches de nostalgia, dejando un rastro entre punto y punto que brilla latente para quien se para a mirar"

martes, 5 de mayo de 2015

Esencia de mujer.

Jamás olvidaba su anillo favorito al salir de casa. Aquel día, para variar, las calles seguían tan abarrotadamente vacías como siempre, ella se sentía igual de frágil y temida que ayer y además, ese quemazón que sentía en el pecho aun no había encontrado el momento de irse a la mierda y dejarla tranquila. No tenía por costumbre desayunar, ya que le parecía un sacrifico irónicamente poético en el que, ese ayuno matutino, reflejaba su deseo de que algo que no fuese comida llenase su cuerpo al despertar.
Nadie parecía percatarse de las batallas que se libraban en su cabeza cuando parecía caminar. Para aquella chica, el murmullo de su ciudad apenas lograba mitigar aquellas disputas mentales que la acompañaban allí a donde iba.
A veces meditaba acerca de lo extraño que le parecía el mundo y, sorprendentemente, lo extraña que parecía ella en su mundo también, como un baile entre dos desconocidos, que se necesitan pero no logran fundirse.
La gente no comprendía aquel exilio en el que vivía y, sin embargo, no veían nada extraño cuando la rechazaban y la temían por lo que les hacía sentir. Ella solo quería desatar un cambio en la gente que conocía, abrirles los ojos, susurrarles que renaciesen...pero eran incapaces de dejarse llevar por los labios de ella y no dudaban en huir cuando intentaba acercarse.
Las malas lenguas se llenaban la boca hablando de ella como alguien a quien evitar, una persona venenosa y manipuladora.
Sacudió la cabeza y se descubrió en el mismo lugar de siempre, aquella cafetería donde tanto le gustaba desaparecer. Tomó asiento y pidió un  té con hielo, y dando el primer trago, llegó a la conclusión de que las personas temen aquello que les hace sentir, y que nadie estaba preparado para el eclipse solar que acunaban sus manos, ni para la brisa que silbaba cuando empezaba a hablar. Al fin y al cabo, era una ciudad cualquiera, con su vida cualquiera y la mierda común que todas esconden.

La gente seguiría sorprendiendose y susurrando su nombre al verla pasar...se llamaba Catarsis, y siempre fue aquello que todos temen pero tanto necesitan.


catarsis
(nombre femenino)

1.Entre los antiguos griegos, purificación de las pasiones del ánimo mediante las emociones que provoca la contemplación de una situación trágica.

2.Liberación o eliminación de los recuerdos que alteran la mente o el equilibrio.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Desentender-sabía.

El florecer del entender sin deshojar las pieles, señales estelares gritando en susurros lo que nadie saber quiere. Parques purificantes hilando pensamientos amargos, vacíos largos, profundos letargos, que el llanto mudo moja dentro y pasa lento y no hay tiritas, más bien tiritonas entre rodillas acurrucadas. Conquistar ruinas envueltas en pintura en spray, es lo que hay al querer poseer lo volátil, lo vacío,lo imposible, lo libre. Descomposición perfecta, frotar es inútil cuando algo se inyecta, pero todo irá secando, mirar mintiendo, huir del daño, arañar acariciando...

martes, 22 de julio de 2014

¿Qué es quién?

Soy una mano ansiosa, una cara enrojecida y un bolígrafo cualquiera del estuche, soy como el dolor seco y el vacío, soy la derrota, la risa sarcástica, el odio creciendo y la tapa del pegamento. Soy el amor que hay en el sexo, el té amargo, sin azúcar, soy llegando tarde, soy un cúmulo óptimo y desbordante de sentimientos. Soy huesos que crujen en el silencioso alboroto, soy quejidos, almohadas mojadas y mangas de jersey tan largas que abrazan manos. Pero ante todo, soy noches de verano en la cama escribiendo sobre un cojín, mordiendome la piel de los labios hasta que sangran y el ruido de mi ciudad.




Ironía en clave de sol.

Es como morir de hiportermia en pleno desierto, como dar arcadas con el estómago vacío, como encender un mechero con el cigarro y como llorar pretendiendo que en cada lágrima que cae también la rabia lo haga.